En
todas partes se cuecen habas
A
propósito de la movilidad y Parques del río en Medellín
Carlos Pinto - Arquitecto y Ciudadano
Hace
tan solo semanas éramos ejemplo de tenacidad por la apertura de un túnel que
une la ciudad de Medellín con el aeropuerto José María Córdoba en Rionegro, en
un país que perdió su ferrocarril como medio de transporte de mercancías y
personas entre sus regiones hace muchos años y se ha tardado décadas sin conseguir
hacer un túnel y cualificar una de sus principales vías como la Línea. Y es que,
en los últimos años, Medellín se ha convertido en ejemplar debido a su transformación
urbana y social, pero muchos de los aspectos que la han convertido en un referente
son parte de un proceso, son solamente avances en temas que aun intenta
resolver.
Pero
mientras algunos nos ven como un modelo y cientos de personas vienen a
visitarnos para ver de cerca algunos de sus cambios, la realidad es que la
movilidad, que es uno de los ejes de la transformación, por el Metro, los cables
y la intermodalidad, es también uno de nuestros más grandes problemas. Estamos
en una encrucijada pues las posibles soluciones en cualquier caso deben paliar con
un planteamiento original que dio prioridad al vehículo privado y que durante décadas
solo ha encontrado como solución a las dificultades de movilidad, la ampliación
de sus calles.
En
un territorio de difícil acceso por su geografía, donde la ladera representa el
mayor porcentaje de su suelo, no paramos de crecer y desarrollar edificios que
se traducen en más gente viviendo en las montañas y más vehículos que en las
mañanas intentan salir y en las tardes regresar en filas interminables de
coches, que además de ocupar espacio contaminan, las llamadas horas pico no
tienen estrato, es igual de difícil si vas o vienes para el norte, para el sur
o para occidente por que la realidad es que las vías existentes seguirán siendo
insuficientes si seguimos creciendo nuestro parque automotor de manera
indiscriminada. En medio de este caos ha aparecido como una interesante y económica
alternativa para la gente el uso de la motocicleta, igual o más contaminante,
pero sobre todo y ante una falta de cultura en movilidad y ante la insuficiencia
de nuestra infraestructura, un completo caos, desorden y un riesgo, pues la
accidentalidad ha convertido la motocicleta en una de las principales causas de
mortalidad en la ciudad.
En
medio de este panorama la ciudad ha apostado por modificar algunos de sus
principios y recoger algunas ideas que desde diversos escenarios técnicos y académicos
se han hecho para repensarnos, es así como el reciente Plan de Ordenamiento
Territorial definió como uno de sus fundamentos replantear nuestra ladera y crecer
hacia el centro del valle, pero y sobre todo, repensar nuestra relación con el
río, ya el vehículo privado existe y tardaremos un buen tiempo en remplazarlo o
bajarlo del estatus a donde lo hemos elevado, pero sin duda alguna las
prioridades están cambiando, la bicicleta a pesar de las dificultades propias
de la ladera se convierte en una alternativa y la cualificación y ampliación del
transporte público, son sin ninguna duda el camino que debemos recorrer para
mejorar las condiciones de movilidad, seguramente algún día los habitantes de
la laderas sur dejarán aparcado su coche de alta gama y preferirán bajar en la línea
de Metrocable San Lucas - Aguacatala o el Tesoro - Poblado, en vez de hacer una
interminable fila de vehículos en la 10 A o en el Campestre.
Lo
cierto es que al leer al Ingeniero Johel Moreno en su nota del 2 de septiembre del
el periódico El Colombiano, según él, anunciando que el proyecto Parques del
Río no tendrá continuidad, me da tranquilidad saber que él no será alcalde y
que sus posturas anquilosadas, evidentes en las referencias de su nota,
apoyadas en las recomendaciones de la ingeniería de tránsito, las mismas que
solo han visto hasta hoy que la mejor solución a los problemas de movilidad es ampliar
las calles, ya no son el camino para mejorar la movilidad de Medellín, el
proyecto Parques del Río no es un proyecto únicamente de movilidad, esa es una
de las capas, por cierto soterrada, pues la vida urbana se ha priorizado, el
nivel que se ha privilegiado es para los peatones, y a pesar de que los metros
cuadrados que según el ingeniero Moreno se han conseguido son muy pocos, son reales,
y están integrados a un sistema ecológico que conecta las dos caras del río y
que por fin nos da acceso a él, el mismo que desde siempre negamos con dos
autopistas que atraviesan la ciudad de sur a norte y que solo veíamos de lejos
en un coche cuando atravesábamos en los puentes dispuestos para ello, ese miso
río que tal vez algunos no quieren ver porque aún no logramos que se vea
limpio, pero seguro lo conseguiremos.
Considero
tendenciosa la idea de hablar de cifras y costos de una obra de ingeniería sin tener
en cuenta todos los beneficios de un proyecto que cambia drásticamente nuestra
relación con el soporte natural de la ciudad, hacer comparaciones con las
cifras de otros proyectos que seguramente también están en la lista de nuestras
prioridades. Sería muy interesante escuchar las impresiones de los habitantes del
barrio Conquistadores, quienes han vivido todo el proceso de transformación, de
su oposición inicial y la postura actual, tendencioso mencionar que el proyecto
tuvo un ejercicio de mantenimiento, para hacer ver esto como una falla, pues está
compleja obra de ingeniería se ha comportado muy bien en todos sus aspectos técnicos
y no será precisamente desde allí que se solucionen todos los problemas de
movilidad que ya hemos mencionado son mucho más amplios y complejos que
solamente carriles y amplitud de vías.
No
estamos exentos de polémica y discusión, el soterrado estratifica el uso y da al
vehículo y espero muy pronto, al tren de cercanías, un espacio, pues no tenemos
vías alternas para atravesar el valle, no hay circunvalación como en otras
ciudades el mundo, nuestra planificación no lo concibió así, entonces pareciera
que esta es la única solución para que los camiones que van de una ciudad a
otra y deben pasar por Medellín lo hagan, por eso no entiendo como una vía de
estas características se convierte dos veces cada semana en un ciclo ruta, o
como la convertimos en un parque de luces en diciembre, esto lo que pone de
manifiesto es que necesitamos cada vez más espacios de ciudad que permitan
hacer eventos de esta magnitud, no entiendo de quien fue la brillante idea de hacer
el desfile de silleteros de este año en medio de una obra, entorpeciendo el ya
disminuido flujo vehicular de esta vía nacional dos semanas antes y dos semanas
después de nuestra semana de fiestas, si bien entiendo que debemos dar prioridad
al transporte público y desplazar el coche, es algo que no solucionaremos de un
día para otro, la semana de feria de flores, fue el mejor escenario para
entender las dificultades que tenemos al respecto.
Para
nadie es un secreto que la actual administración quería parar el proyecto de
Parques del Río, desconociendo una tradición en lo público, de dar continuidad
a los proyectos más importantes de la ciudad, pues la ciudad no es un proyecto
de 4 años, pero el ego de nuestros gobernantes impide pensar que esto sea así,
por fortuna ha tenido que concluirse y si llegara algún nuevo alcalde con la
idea de truncar el desarrollo de uno de los proyectos más importantes sino el
más, como lo es la recuperación de nuestra relación con el río y conectar los
costados oriental y occidental como si se tratara de dos ciudades, ahí estarán
las evidencias de esta primera fase para ayudarnos a empujar que las demás
fases sean ejecutadas, para entender que efectivamente hay cosas que son
imposibles de costear y no tienen precio.
